El presidente estadounidense Donald J. Trump anunció el pasado miércoles que impondría un arancel del 25% a la industria automotriz, es decir, a los automóviles y sus repuestos importados en Estados Unidos. Una medida, que sin duda elevará los precios para los consumidores estadounidenses y desestabilizará las cadenas de suministro, mientras el presidente busca impulsar la industria manufacturera estadounidense. Por otro lado, estos aranceles afectaran tanto a las marcas extranjeras, como a las estadounidenses Ford y General Motors, que son los que fabrican algunos de sus vehículos en Canadá o México. Es bien sabido, que la mitad de todos los vehículos vendidos en los Estados Unidos son importados, así como el 60% de los repuestos para los vehículos ensamblados en EE.UU. Trump declaró que los aranceles animarían a las empresas automovilísticas y a sus proveedores a establecerse en EE.UU. “Será bueno para quien tenga fábricas en Estados Unidos”.
En repuestas, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), la Industria Nacional de Autopartes (INA) y la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) expresaron su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien trabajó en una respuesta integra, “Tenemos que responder frente a una circunstancia unilateral”, afirmó la mandataria, destacando que cualquier acuerdo comercial debe respetar lo estipulado en el T-MEC, evitando aranceles dentro del tratado.
A pesar de los posibles efectos de estas tarifas, la presidenta aseguró que la economía mexicana sigue fuerte, con un crecimiento del 6% en la recaudación tributaria. Por otro lado, Marcelo Ebrard, Secretario de Economía, viajó a Washington para buscar un trato preferente para que no se apliquen las tarifas al vehículo completo, con el propósito de defender el empleo y la economía. Además, Ebrard explicó que se ha logrado que los vehículos que estamos exportando no tendrán 25 por ciento (de aranceles), sino un descuento, dependiendo de la integración de los componentes, merced a las reglas de origen del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC).
Un artículo del New York Times analiza que, desde la década de 1960 la industria automovilística es global y se ha construido gracias a acuerdos comerciales que permiten a las fábricas de distintos países especializarse en ciertos repuestos o tipos de automóviles, con la expectativa de que tendrían que hacer frente a los aranceles escasos o nulos. México es la principal fuente de importación de vehículos estadounidenses, seguido de Japón, Corea del Sur, Canadá y Alemania.
Trump argumenta que la imposición de aranceles, aumentaran la producción nacional de automóviles, sin tener en claro la rapidez con la que se podría lograr dicho objetivo. No obstante, los mercados bursátiles cayeron ante la noticia de la imposición de aranceles. En concreto, las acciones de los principales fabricantes, como General Motors bajaron un 7%, Ford y Stellantis cayeron más de un 4% tras el cierre de los mercados. Todavía cabe señalar, que Tesla cayó un 1%, según este artículo del New York Times.
¿Cómo podemos entender la imposición de aranceles? De acuerdo con el economista Óscar Rojas Silva, los aranceles deben de ser leídos no como una medida de potencia, sino como un “signo de debilidad”. EE.UU. está aplicando aranceles a todo el mundo en un intento de restablecer su propia acumulación. A la par de desarticular su propio sector, busca recortar más impuestos a las grandes fortunas. Este mecanismo ya fue probado durante el periodo neoliberal en el planeta y sus resultados sólo causan más estancamiento, reducción salarial y pérdida de competitividad estructural.
EE.UU. la potencia que alguna vez fue la más fuerte militarmente y expandió su ideología cultural para superar al comunismo durante la Guerra Fría, padece de una crisis hegemónica y económica, de manera que Trump es el símbolo de esas crisis. Hay que tomar en cuenta de que el mandatario, es un virgen en materia política, es decir, es un personaje acostumbrado al mundo de los negocios que nunca hizo una carrera política. No hay sorpresa en las decisiones que toma, porque va a tener fuertes repercusiones tanto en México como para el resto del mundo, porque se lo prometió a sus bases electorales, que tienen un profundo odio irracional a los inmigrantes y prefieren cargarle a los migrantes, quienes han sido la principal mano de obra y han sostenido la agricultura estadounidense. Estos aguijones arancelarios que lanza, poco pueden hacer si no toma decisiones fundamentales, que implicaría superar esa mentalidad de America first. Habrá que esperar a la respuesta íntegra de la Dra. Sheinbaum que permitan salvaguardar los empleos y el principio de soberanía.

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