Apenas han transcurrido seis meses de su retiro público y no dejan de ser recurrentes las menciones dolosas y calumniosas de levantacejas y plumas pagadas contra Andrés Manuel López Obrador. Porque si desde pueblo extrañamos todas las mañanas su palabra sencilla y sus gestos siempre cercanos a la gente; parece ser que quienes más lo extrañan son sus malquerientes.
Cotidianamente las notas informativas de la comentocracia de medios privados, las columnas de opinión de los supuestos expertos y cientos de miles de publicaciones pagadas en redes sociales -por parte de bots y de troles-, intentan montar la narrativa de que el país es un desastre; mientras en las calles la gente sigue transmitiendo satisfacción por lo realizado y esperanza por el futuro.
No es casualidad que frente a la primera mujer Presidenta en nuestra historia -quien registra lo más altos niveles de aprobación para el inicio de un sexenio-, las descalificaciones y los juicios sumarios sigan siendo contra el personaje que caracterizaron como el causante de su declive político y el desmantelamiento de sus privilegios.
Porque si la Dra. Claudia Sheinbaum heredó la campaña negra de “narcocandidata” y ahora “narcopresidenta”; el afán de quienes siguen defendiendo el régimen criminal de Felipe Calderón es ensuciar el nombre del mejor presidente del siglo XXI para terminar descalificando todas sus acciones de atención a los humildes, y la política pública contraria a los afanes de lucro y los beneficios de grupúsculos que ellos representan.
Tomando el lamentable caso del rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco; donde presenciamos como antes de cualquier investigación ya habían enjuiciado y condenado al gobierno de AMLO, achacándole completa responsabilidad en presuntos crímenes; más significativo resulta que poco o nada se mencionara por los medios convencionales la responsabilidad real del gobierno de Jalisco, emanado de las filas de Movimiento Ciudadano.
A falta de conocer con certidumbre los hechos más allá del amarillismo y las especulaciones dolosas, hoy se intenta imponer la idea que la estrategia de seguridad está cambiando en este nuevo gobierno para “dejar de dar abrazos a los delincuentes”, retomando el sentido punitivito que tanto les encanta a las derechas.
Haciendo gala de su fascinación por los “balazos” quienes viven de los montajes en los medios atribuyen las más recientes detenciones y acciones de seguridad a un cambio de estrategia, al mismo tiempo, que de manera esquizofrénica atribuyen al gobierno de la Dra. Sheinbaum mantener un pacto de complicidad con la delincuencia organizada, que en su delirio dicen que “suscribió AMLO”.
En el fondo la coherencia no es lo suyo, al mismo tiempo que intentan sumar carroña en el dolor de las víctimas, sueñan con un deslinde del actual gobierno con respecto a su antecesor. Para ellos, la congruencia entre lo que se dice y se hace nunca ha sido importante por lo que no pueden comprender cuando se habla de un segundo piso de la Cuarta Transformación -como continuidad y profundización de toda una política de justicia social-, que atiende las graves consecuencias de la guerra desatada en 2006 atendiendo las causas estructurales de la violencia.
En medio de este vendaval cotidiano de descalificaciones y diatribas en contra de AMLO (ponga usted amable lector en el buscador de Google la palabra AMLO y verá un sinfín de textos disparatados todas las horas todos los días); se mantiene en el pueblo la certeza del rumbo que ahora tiene México no como voluntad del presidencialismo, sino como responsabilidad compartida por todas y todos.
Lo que vivimos durante los pasados seis años, que se gestó y comenzó durante las décadas de lucha incorruptible y democrática, fue una verdadera politización de los mexicanos, a partir de ejemplo de que la verdadera actividad política solo puede hacerse con honradez y amor al pueblo. Siguen sin comprender las demacradas elites del neoliberalismo, la Revolución de las Conciencias que emprendió el Presidente AMLO.
El presidente Andrés Manuel López Obrador puede seguir escribiendo tranquilo sobre historia de México en su quinta en Palenque; nosotros sabemos que siempre podemos contar con él, y reconocemos que dio su palabra de retirarse de la vida pública para seguir demostrando que no es un ambicioso vulgar tal como aquellos que lo acusaba de querer perpetuarse en el cargo. Hoy sus críticos están desconcertados y desconsolados por no tener presente a quien convirtieron en centro de su odio.
En cambio, en el pueblo lo extrañamos, pero estamos ciertos que, igual que en tantas otras convocatorias que el Presidente nos hizo a movilizarnos, ahora nos corresponde defender su legado y mantener firmes sus principios. También sabemos que la Dra. Claudia Sheinbaum construye y profundiza el humanismo mexicano como obra de gobierno y eje cardinal de nuevos amaneceres.

Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.
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